Sanidad

3.2 SANIDAD 

 

Introducción 

La Salud es un elemento clave en la calidad de vida de los ciudadanos, y su universalidad es un principio básico para alcanzar la equidad social.
Una gestión sanitaria eficiente, que redunde en una mejor salud de la población, tiene innegables efectos económicos, ya sean vistos desde valores más tradicionales como la productividad o la competitividad, o desde su repercusión en el Bien Común.

La prevalencia de las enfermedades crónicas, la tendencia al alza de los costes sanitarios así como problemas de gobierno, gestión operativa e infrafinanciación, son algunos de los principales problemas de nuestro sistema sanitario. En primer lugar subrayamos la existencia en nuestro sistema público de salud de un  gran margen de mejora en eficiencia y productividad que debemos abordar con reformas estructurales de calado que terminen con la dependencia de senda inmovilista de las últimas décadas. 

Desde  el grupo de Sanidad de EQUOMadrid planteamos una serie de medidas para mejorar la gestión sanitaria que no pasen por la progresiva implantación de recortes y privatizaciones a la que estamos asistiendo, que clara merma en la calidad asistencial de nuestro sistema.
En concreto reclamamos:

  • Financiación pública finalista 
  • Equilibrio territorial 
  • Transparencia en el gasto, facturación inter-centros y gestión 
  • Cooperación entre CC.AA. y Estado central. 
  • Democratización y participación ciudadana. 
  • Tejer una red de Escuelas Públicas de Salud 
  • Sistema de información único 
  • Supresión de la privatización encubierta que suponen los conciertos 
  • Desarrollar la atención integral de proximidad potenciando atención Primaria y domiciliaria. 
  • Gestión pública de centros orientada al Buen Gobierno Sanitario.

 

Compartimos las reivindicaciones del observatorio y de los diferentes sectores de la sanidad madrileña , que han estado en la calle luchando por la sanidad pública y por la paralización de las privatizaciones , que es necesario  establecer la salud y la atención sanitaria como derechos básicos del ser humano que deben garantizarse para todo residente en territorio español. No queremos un sistema basado en el aseguramiento, sino universal con financiación y gestión 100 % públicas. Fomentar la cultura de rendición de cuentas con transparencia en presupuestos y resultados y una evaluación continua que nos permita identificar las mejores prácticas y tomar decisiones.

Además   y complementando la campaña de empleo que plantea EQUOMadrid, desde el grupo de Sanidad hemos destacado algunos elementos que consideramos muy importantes tanto por  su posible impacto en la generación de empleo en nuestra región como para la planificación de la sanidad de los próximos años. El desarrollo de un plan estratégico a cinco años sería beneficioso desde una perspectiva integradora pudiendo alcanzar una mejor atención y calidad de vida de l@s usuari@s, generar valor añadido con inversión en I+D+I y empleo siendo más productivos y eficientes pudiendo contener el gasto sanitario global real a medio plazo según las necesidades y posibilidades.

 

1. RECUPERACIÓN DE LA ORDENACIÓN SANITARIA

Según el Observatorio de la sanidad madrileña, desde la puesta en marcha del Plan de Sostenibilidad del señor Lasquetty, son más de 3.300 puestos de trabajo públicos los que han desaparecido en solo 12 meses llegando a una pérdida global del 10% del empleo en el sector. El empleo se precariza y ni siquiera se cumple la normativa estatal que establece que se han de reponer el 10% de las bajas y jubilaciones en los sectores públicos prioritarios.

Planteamos en Madrid, en el citado plan a cinco  años, la recuperación de la ordenación sanitaria  de acuerdo con las necesidades de cobertura en función de criterios de población e implantación de una atención integral y multidisciplinar. En los siguientes apartados insistimos en que esta atención integral esté centrada en la Atención Primaria y en la importancia de la Prevención y Promoción de la Salud con participación ciudadana informada e implicada. 

 

 

2. SALUD PÚBLICA Y PROMOCIÓN DE LA SALUD

La salud de las personas no depende exclusivamente de las intervenciones del sistema sanitario. Un plan estratégico debe recoger intervenciones  en aspectos globales de la sociedad: economía, vivienda, trabajo, educación, transporte, etc. que puedan impactar en los determinantes biológicos, ambientales y sociales de la salud: Salud en todas las políticas. Insistimos en la importancia de corregir, controlar y prevenir aquellos factores en el medio ambiente que pueden potencialmente afectar adversamente la salud de presentes y futuras generaciones. 

 

Debido al gran conocimiento de la población local por los profesionales,  Atención Primaria debe liderar el cambio impulsando políticas de salud pública potenciando una orientación comunitaria.

En primer lugar es necesario, para un adecuado análisis de la situación y su evaluación continua, ampliar los sistemas de información incluyendo variables sociales en historias clínica e información actualizada de recursos locales e iniciativas comunitarias. Se bebería monitorizar las desigualdades en salud mediante auditorías de equidad en salud.

Respecto a la financiación, consideramos que  debería calcularse de acuerdo a los determinantes sociales de la salud y grado de desigualdad de la zona.

Un paciente formado tiene mayor capacidad de participar activamente en las decisiones que afectan a su enfermedad y en la construcción del sistema y además consume menos recursos. Es fundamental el desarrollo de programas de alfabetización sanitaria para lo que proponemos la creación de una red de escuelas para la salud. 

En este ámbito, el  papel de los ayuntamientos es clave en políticas locales de salud pública para canalizar la participación ciudadana e implicación de diversos sectores (centros educativos, organizaciones ciudadanas, empresas, etc.), priorización intervenciones urbanismo, medio ambiente, bienestar social, empleo, cultura y muchas otras áreas con potencial para mejorar calidad de vida, hábitos saludables y la salud de la comunidad.

 

3. ATENCIÓN INTEGRAL DE PROXIMIDAD A PACIENTES CRÓNICOS: POTENCIAR ATENCIÓN PRIMARIA Y DOMICILIARIA

Este es sin lugar a dudas el campo al que desde el grupo prestamos más atención y sobre el que hacemos especial hincapié como medida generadora de empleo neto. Consideramos que un adecuado desarrollo puede redundar no solo en la creación de puestos de trabajo, sino también en una reducción del gasto sanitario en un plazo breve de tiempo tal y como se refleja en los resultados en aquellas regiones en las que se ha gestionado en este sentido.
 
Se estima que las dolencias crónicas suponen un 75% del gasto sanitario.
El progresivo incremento en la esperanza de vida conlleva que aumente el número de dolencias crónicas, características de edades más avanzadas, y que con frecuencia se presentan de forma compleja haciendo de estos pacientes casos costosos de tratar para el sistema de salud.
Los pacientes que se encuentran en la última fase de la vida necesitan de cuidados paliativos específicos, que han de procurarse desde la perspectiva única de la calidad de vida de cada persona.

Debemos estratificar las necesidades de población, identificar a población de riesgo para actuar de forma proactiva con programas de prevención y seguimiento estrecho sin esperar a complicaciones (más daño, menos calidad de vida y mayor coste). En este sentido objetivamos la inexistencia de planificación y una deficiente coordinación de Atención Primaria con servicios de urgencias y hospitales conllevando un aumento hospitalizaciones innecesarias. Insistimos en la necesidad de una atención integral consensuando protocolos y objetivos de salud comunes y optimizar los recursos actuales de los sistemas de información tendiendo a unificar la historia electrónica y su acceso desde todos los niveles asistenciales actuales.

No existe la integración con servicios sociales operantes en la zona. Esta circunstancia junto con el fracaso de la Ley de Dependencia (La llamada “cuarta pata” del bienestar no encuentra ubicación /financiación y permanece fuera de la prestación de Seguridad Social y del Ministerio de Sanidad pese el impacto directo en el Sistema Sanitario) deja desprotegidos a pacientes más vulnerables y sus cuidadores proporcionando mayor sufrimiento individual y una mayor demanda de servicios imprevistos con múltiples visitas a urgencias hospitalarias e ingresos más prolongados por no poder asegurar una correcta continuidad asistencial al alta.

Para poder mejorar la asistencia y ser esta más eficiente reduciendo la atención imprevista hospitalaria que es la que más impacta en los costes totales, se debe ampliar la dotación de recursos humanos y cartera de servicios disponible en atención primaria tal y como se recoge en el plan de mejora de Atención Primaria 2006-2009. Se preveía un aumento de unos 200 profesionales anuales para poder implantar las reformas necesarias. Pese a ser aprobado por unanimidad y adquirido compromiso presupuestario, solo se cumplió los dos primeros años. Desde la entrada en vigor del citado plan de sostenibilidad de la Comunidad de Madrid, las plantillas se reducen. En los presupuestos de 2014 se disminuye un 1,3% (-147 trabajadores/as) haciendo imposible la correcta implantación de reformas redundando en una atención subóptima y más cara a medio y largo plazo.

En Madrid contamos con Equipos de Soporte de Atención Paliativa Domiciliaria (ESAPD) destinado a la atención de pacientes crónicos con patología oncológica y no oncológica avanzada que precisan de atención paliativa especializada. Pero se trata de un servicio muy por debajo de las necesidades de la población madrileña. Se estima que tiene una ratio de atención aproximada de 1 por cada 400.000 habitantes mientras que por ejemplo Gran Bretaña, referente en este campo, plantea una tasa de 1 por cada 81.000 habitantes. Un servicio de atención domiciliaria correctamente dotado y con una ratio de atención acorde con las necesidades reales de la población conllevaría un importante ahorro. 

Abocar a los enfermos crónicos a acudir al hospital, implica que lo hagan en situación más crítica, a menudo de urgencias, con los consiguientes perjuicios para el paciente y el sistema. Muchos cuidados paliativos podrían darse en el domicilio del paciente, sin ocupar una cama hospitalaria y en mejores condiciones.

 
Por todo ello proponemos, además de retomar la planificación de recursos humanos pactada en el plan de mejora 2006-2009 en Atención Primaria, potenciar los sistemas de atención domiciliaria desde la perspectiva no solo de generar empleo, sino también de mejorar la calidad de vida y atención de la población madrileña.

Paralelamente, Atención Especializada debe reorganizarse potenciando las zonas de atención ambulatoria adaptada a la mayoría de los pacientes que atienden (patología crónica) apoyando a Primaria en las diferentes áreas desarrollando protocolos comunes y con unidades de alta resolución construyendo modelos de gestión integrada. Junto con la optimización de la gestión clínica, el fomento de la investigación biomédica es una oportunidad para nuestros centros hospitalarios al contar con infraestructura de primer nivel que les coloca en primera línea de competencia. Esta cuestión la desarrollamos en el último apartado.

 

4. INVESTIGACIÓN BIOMÉDICA

Siendo conscientes de que el actual panorama de recorte en el gasto en investigación dificulta cualquier escenario al respecto, no podemos dejar de señalar la importancia de este campo en el cambio de modelo que planteamos. Si queremos tener un país distinto la política en I+D e innovación es crucial. 

España produjo en el año 2010 el 3% de la producción mundial en Biociencias y el 9,9% de la producción científica europea, ocupando el 4º lugar en el ranking de la UE-15, solo por detrás de Alemania, Reino Unido y Francia. Hemos mejorado su posición en producción de artículos de máximo impacto, ocupando el 5º lugar en la UE-15 pero la relevancia tecnológica en este campo en España, medida en número de patentes nacionales e internacionales, es aún muy baja. Una traslación eficaz del conocimiento científico amplificado por los avances tecnológicos a la medicina y a la salud pública es clave para mejorar los problemas de salud y aumentar la productividad del sistema. 

A modo de ejemplo de volumen de actividad en el sector: en 2011 en España se solicitaron 31.000 pruebas biotecnológicas de diagnóstico concertadas por los hospitales del SNS (12 M euros) y ya son más de 550.000 los pacientes tratados en hospitales y centros del Sistema Nacional de Salud con productos terapéuticos biológicos. 

El personal (en equivalencia a jornada completa) dedicado a I+D en Biotecnología, tanto pública como privada, se situaba en 2009 en torno a 22.000 personas, según los datos facilitados por el INE. Esta cifra suponía un aumento de más del 80% respecto a 2005 y los investigadores públicos representaban un 75% del total.

La relevancia empresarial de la Biotecnología en España, aunque continua siendo baja como decíamos, ha crecido a ritmos positivos a lo largo del periodo 2000-2010. El número de empresas de Biotecnología ha crecido el 359%, la facturación se ha incrementado en más del 600%, a una tasa anual del 23%; y el número de empleados ha experimentado una subida cercana al 1.500%, a una tasa anual del 37%. Su impacto macroeconómico en  el año 2009 alcanzó casi el 1% del PIB total, y fue responsable, directa e indirectamente, de más de 75.000 empleos. Las previsiones pronosticaban un 1,8% del PIB y 127.000 empleos en  2012 si se hubiese mantenido el ritmo. 

En el contexto actual se objetivan dos problemas principales que debemos atender:

  • Financiación:

La subvención pública a proyectos de I+D, innovación e infraestructuras en Biotecnología continúa con la línea descendiente iniciada en 2008. Tras alcanzar en 2007 la cifra record de 589 M€, en 2008 se redujo la hasta 507 M€, con una recuperación en 2009 con 565 M€ de subvención. Sin embargo, la tendencia a la baja parece que se consolida, ya que la en 2010 fue de 467 M€.

La crisis económica no ha supuesto una contracción neta de las actividades biotecnológicas aunque si ha supuesto una desaceleración en la tendencia que se venía observando en términos de empleo en los últimos años.

  • Estructurales.

Se requiere la participación de múltiples organizaciones, científicos, hospitales, universidades, centros de investigación, industria, legisladores y atraer inversiones. Actualmente en las oficinas de transferencia de resultados de la Investigación, se desarrollan actividades principalmente administrativas sin llegar a dar el salto del conocimiento a productos innovadores que impacten en la salud y sean exportables. Existe carencia de personal con formación específica siendo necesario desarrollar nuevos perfiles profesionales con visión integral dotados de conocimiento en ciencia, normativa, desarrollo y gestión de proyectos.

 

Los entes gestores ligados a nuestros grandes hospitales y Universidades asociadas (fundaciones / Institutos) son los que estarían más cerca de constituirse como organizadores y promotores del cambio. Los hospitales del SNS son estructuras muy potentes en lo asistencial pero también están en posición privilegiada para serlo también en investigación. Cada vez hay más grupos de excelencia con áreas donde la diferencia con los mejores es pequeña: trasplantes, hematología, oncología, neurología, inmunología o enfermedades crónicas.

En EQUO defendemos que el SNS (tanto nuestros potentes centros hospitalarios como en Atención Primaria) no solo debe ser cliente de la industria biotecnológica sino que está en posición de desarrollar soluciones terapéuticas propias y en colaboración. Es necesario apostar por el sector como oportunidad de cambio de modelo recuperando el nivel de crecimiento anual de inversión previo de 2009 con el que nuestro país se acercó al nivel de los mejores y facilitar el posicionamiento de los proyectos de nuestros científicos a la hora de acceder a ayudas de la UE (principal fuente de recursos). Se debe potenciar la formación gestora integral de las instituciones responsables y dotarlas de herramientas de gestión suficientes para adaptarse al ámbito de rápido cambio propio de la investigación sanitaria y potenciar el trabajo en red. La forma de financiación, tanto pública como con colaboraciones público-privadas, debe ser transparente y monitorizar el retorno en beneficios reales de los ciudadanos.